ESENCIA
Y ACCIDENTE
“Comenzar
con pies de plomo. La Necedad siempre entra de rondón, pues todos
los necios son audaces. Su misma estupidez, que les impide primero
advertir los inconvenientes, después les quita el sentimiento de
fracaso…”
Baltasar
Gracián (Oráculo manual y arte de la prudencia. Aforismos)






KW 77. JUAN MANZANARES 26-11-2019


Sin
pretender entrar en disquisiciones filosóficas sobre la distinción
material entre
“esencia”
y
accidente”,
en
general, en la
obra
de Aristóteles titulada “
Metafísica”,
se nos da una idea de lo que ambos conceptos representan y de su
importancia en los fundamentos de la subsistencia y del desarrollo de
nuestra civilización occidental.

Para
Aristóteles (que también la llamó “substancia”),
La
esencia es el objeto de nuestro estudio, porque buscamos los
principios y las causas de las esencias. Si se considera el Universo
como un conjunto de partes, la esencia es la parte primera; si como
una sucesión, entonces la esencia tiene el primer puesto; pues de
ella viene la cualidad, después la cantidad. Por lo demás, los
objetos que no son esencias no son seres propiamente hablando, sino
cualidades y movimientos; existen tan sólo en el mismo concepto que
lo no-blanco y que lo no-recto, a los cuales en el lenguaje común
atribuimos la existencia, cuando decimos, por ejemplo: lo no-blanco
existe. En fin, nada puede tener una existencia separada más que la
esencia.
Así,
“esencia”
o “substancia”
,
sería aquello primigenio, invariable en su fundamento y causa
primera y estable en su sucesión, que hacen que sea lo que es y no
otra cosa. Es el rasgo necesario e invariable de algo, de tal forma
que si lo perdiera dejaría de ser lo que es. Por ejemplo, es
esencial en el ser humano su racionalidad como uno de sus elementos
fundamentales, pero no lo sería su estatura, su peso, el color de
sus cabellos o el de su piel.
Por
el contrario, “accidente”,
se
dice de lo que se encuentra en un ser y puede afirmarse con verdad,
pero que no es, sin embargo, ni necesario ni ordinario. Supongamos
que cavando un hoyo para poner un árbol, se encuentra un tesoro. Es
accidental que el que cava un hoyo encuentre un tesoro; porque ni es
lo uno consecuencia ni resultado necesario del otro, ni es ordinario
tampoco que plantando un árbol se encuentre un tesoro.”
Así,
“accidental
es la forma que se puede perder sin dejar de ser la misma cosa.”
O
también
”se
dice de lo que existe de suyo en un objeto, sin ser uno de los
caracteres distintivos de su esencia.”
Esto
es, lo contingente, lo que no está comprendido en su esencia o
substancia, aunque se produce, pero no tiene la causa en sí mismo, y
sólo existe en virtud de otra cosa.
Si
estos principios los trasladamos a la Naturaleza humana, donde la
reproducción se produce sexualmente por la fecundación entre un
óvulo (gameto femenino homocigótico
XX
) y un espermatozoide (gameto
masculino heterocigótico
XY)
que es lo que determina el sexo, 23 de los 46 pares de cromosomas
son aportados por cada sexo y, entre ellos, uno en cada gameto será
un cromosoma sexual (
XX
en gameto femenino y
XY
en el gameto masculino). Por tanto, en la fusión de dos gametos
(haploidía, que se produce por la división meiótica de las células
germinales formando cuatro gametos) dos tendrán un cromosoma
X
y otros dos un cromosoma Y,
por lo que la probabilidad de tener un tipo u otro de gameto es del
cincuenta por ciento.
Por
tanto, en esencia, en la reproducción sexual humana sólo caben dos
resultados:
a)
el de que las células reproductoras del nuevo ser fecundado sean
femeninas (
XX),
o

b)
el de que sean
masculinas (
XY),
y que perdurarán en el individuo de por vida. No cabe otra
combinación, ni tampoco otro resultado que no sea el sexo femenino o masculino. Esto es un hecho biológico incontestable
científicamente
Cualquier
otro cambio al que se someta el cuerpo humano, exterior o ajeno a esa
esencia, será “accidental”, pero nunca “esencial”. Se le
pueden amputar apéndices, coserle otros, hormonarlo, doparlo,
cambiar su forma, aspecto o alterarlo física o químicamente, pero
no se conseguirá cambiar su esencia o substancia masculina o
femenina.
En
consecuencia, la nueva religión de la ideología de género, al
pretender que nos traguemos que sometiendo a votación un hecho
biológico, éste cambia su esencia, sin que la Naturaleza lo
permita, es una necedad y una estafa camuflada de teología. Y
pretender someter la ciencia a la teología es una necedad mayor que,
además, socava los principios en que se fundamenta nuestra
civilización y que deben ser respetados, si queremos seguir
llamándola civilización.
“La
necedad es la madre de todos los males”

Marco
Tulio Cicerón
2 comentarios en «ESENCIA Y ACCIDENTE»

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